El monitoreo fetal (cardiotocografía, CTG) registra el latido de tu bebé con una correa y los endurecimientos del útero con otra, normalmente durante 20 a 40 minutos. Antes del parto también se llama prueba sin estrés o monitoreo anteparto. Un registro normal tiene una frecuencia basal de 110 a 160 latidos por minuto (lpm), una variabilidad de 5 a 25 lpm, aceleraciones y ninguna desaceleración repetida.
Aquí verás qué significa cada una de esas palabras en tu informe, cuándo una prueba sin estrés es reactiva, por qué a veces dura mucho más de lo previsto y qué suma la puntuación de Fischer que traen algunos informes. También hay un lector para los números de tu informe y una comparación de cuándo se ofrece la prueba en distintos países.
La respuesta corta: la FIGO considera normal un monitoreo con una frecuencia basal de 110 a 160 lpm, una variabilidad de 5 a 25 lpm y sin desaceleraciones repetidas. Antes del parto, la prueba sin estrés es reactiva cuando el latido sube al menos 15 lpm durante 15 segundos un mínimo de 2 veces en 20 minutos (10 lpm durante 10 segundos antes de la semana 32). Un bebé dormido puede hacer que un registro sano parezca plano, por eso la prueba se alarga a menudo hasta 40 minutos.
Qué registra el monitoreo fetal
Te recuestas boca arriba con el respaldo elevado o de lado, y una enfermera o un médico te coloca dos discos planos sobre la barriga con unas correas. Uno va donde mejor se oye el latido del bebé y lo capta por ecografía Doppler. El otro es un sensor de presión (tocodinamómetro) cerca de la parte alta del útero que registra los endurecimientos. El aparato imprime las dos señales como líneas en un papel o en una pantalla: arriba el latido, abajo las contracciones. La guía alemana aconseja estar inclinada hacia el lado izquierdo al final del embarazo, para que el útero no presione la vena grande que tiene detrás y no te marees.
Lo importante de la prueba es la línea del latido. La línea de abajo muestra cada cuánto se endurece el útero, incluidas contracciones de Braxton Hicks que quizá no notas. La FIGO advierte que esta correa muestra con fiabilidad la frecuencia de las contracciones, no su fuerza.
Cómo leer un monitoreo fetal: los cuatro rasgos
Quien interpreta tu registro mira cuatro rasgos de la línea del latido, en este orden. El consenso de la FIGO de 2015, que siguen la guía alemana y muchas otras, clasifica después el registro completo como normal, sospechoso o patológico.
| Rasgo | Normal | Sospechoso | Patológico |
|---|---|---|---|
| Frecuencia basal | 110–160 lpm | Le falta al menos un rasgo normal, pero no tiene ninguno patológico | Menos de 100 lpm |
| Variabilidad | 5–25 lpm | Menos de 5 lpm durante más de 50 min, más de 25 lpm durante más de 30 min, o patrón sinusoidal durante más de 30 min | |
| Desaceleraciones | Sin desaceleraciones repetidas | Desaceleraciones tardías o prolongadas repetidas durante más de 30 min (20 min con variabilidad reducida), o una sola prolongada de más de 5 min | |
| Qué sugiere | Sin falta de oxígeno | Baja probabilidad de falta de oxígeno | Alta probabilidad de falta de oxígeno |
Fuente: consenso de la FIGO sobre monitorización fetal intraparto, cardiotocografía (Ayres-de-Campos y cols., 2015), tabla 1. Las desaceleraciones se consideran repetidas cuando acompañan a más del 50 % de las contracciones. Las aceleraciones no forman parte de la clasificación.
Frecuencia basal
La frecuencia basal es el latido medio a lo largo de unos diez minutos, sin contar las subidas ni las caídas. Lo normal es de 110 a 160 lpm. Los bebés suelen estar cerca del límite alto antes de término y del bajo pasada la fecha prevista, y por eso una basal de 100 a 109 lpm puede ser normal después de la semana 40. La FIGO llama taquicardia a una basal por encima de 160 lpm durante más de 10 minutos y señala la fiebre de la madre como su causa más frecuente. La página de frecuencia cardiaca fetal por semanas muestra cómo cambia el latido a lo largo del embarazo.
Variabilidad
La variabilidad es el pequeño vaivén constante de la línea alrededor de la basal, medido como la diferencia entre el punto más alto y el más bajo de cada minuto. Un sistema nervioso sano ajusta el latido sin parar, así que un vaivén normal de 5 a 25 lpm es de lo más tranquilizador del registro. Durante el sueño profundo la variabilidad se queda en la parte baja de lo normal, y algunos medicamentos, como los analgésicos opioides, también la aplanan.
Aceleraciones
Las aceleraciones son subidas breves de más de 15 lpm que duran más de 15 segundos, casi siempre cuando el bebé se mueve. Antes de la semana 32 son más pequeñas, y cuenta una de 10 lpm durante 10 segundos. El NICE dice que las aceleraciones suelen indicar que el bebé está sano, y que su ausencia en un registro normal en todo lo demás no significa que le falte oxígeno. Por eso la FIGO las deja fuera de la clasificación, aunque son las que deciden el resultado de una prueba sin estrés.
Desaceleraciones
Las desaceleraciones son caídas de más de 15 lpm por debajo de la basal que duran más de 15 segundos. Importan más su forma y su momento que su profundidad:
- Las tempranas son poco profundas, acompañan a cada contracción y se deben a la presión sobre la cabeza del bebé en el parto. Son benignas.
- Las variables caen y se recuperan rápido, en forma de V, y son las más frecuentes en el parto. Suelen deberse a una compresión breve del cordón umbilical. El NICE pide revisarlas con más atención si duran más de 60 segundos, tardan en recuperarse o vienen con otros cambios.
- Las tardías empiezan después del pico de la contracción y solo se recuperan cuando esta ha terminado, en forma de U. Indican que el bebé reacciona a una falta de oxígeno y siempre las debe valorar un médico.
- Las prolongadas duran más de 3 minutos. Una que pase de 5 minutos es patológica para la FIGO y se actúa en el momento.
Cómo lee el mismo registro el NICE
En el Reino Unido, la guía NICE NG229 marca cada rasgo en blanco, ámbar o rojo. Una basal de 110 a 160 lpm es blanca; de 100 a 109 lpm, o una subida de 20 lpm desde el inicio del parto, es ámbar; por debajo de 100 o por encima de 160 lpm es roja. Una variabilidad menor de 5 lpm es ámbar durante 30 a 50 minutos y roja si dura más, y una sola desaceleración de 3 minutos o más es roja. El registro es normal si todo es blanco, sospechoso con un rasgo ámbar y patológico con uno rojo o dos ámbar.
Monitoreo fetal reactivo y no reactivo
Antes del parto la pregunta es más sencilla: ¿se acelera el latido cuando el bebé se mueve? El ACOG llama reactiva a la prueba cuando aparecen al menos 2 aceleraciones en 20 minutos, y la considera tranquilizadora por ahora. Una prueba no reactiva tiene muy pocas aceleraciones incluso a los 40 minutos.
Un resultado no reactivo casi siempre significa que el bebé estaba dormido. La FIGO señala que, pasadas las semanas 32 a 34, el sueño profundo del feto puede durar hasta 50 minutos, con muy pocas aceleraciones y una variabilidad en la parte baja de lo normal. Pueden alargar el registro o acercarte a la barriga un pequeño aparato de sonido para despertar al bebé. Una revisión Cochrane de 12 ensayos con 6822 mujeres vio que este estímulo de sonido y vibración reducía los resultados no reactivos y acortaba la prueba. Si el registro sigue sin reaccionar, el ACOG incluye entre las pruebas siguientes el perfil biofísico: una ecografía que añade al latido la respiración, los movimientos, el tono del bebé y el líquido amniótico.
Lector del informe de monitoreo fetal
Rellena lo que traiga tu informe. El lector compara cada número con la definición publicada de ese rasgo concreto y te dice qué dicen las guías sobre él. No clasifica tu registro completo: eso lo hace un médico mirando la línea, algo que ninguna lista de números sustituye.
Qué dicen las guías de cada número
Sean cuales sean los números: si tu bebé se mueve menos de lo habitual, llama a tu médico o a tu hospital de inmediato, aunque tu último monitoreo fuera normal.
La puntuación de Fischer
Los informes que se imprimen en Alemania, Ucrania, Rusia o Polonia pueden añadir una puntuación sobre 10. Viene de Fischer y sus colegas, que en 1976 propusieron puntuar un registro anterior al parto igual que el test de Apgar valora a un recién nacido: cinco rasgos que valen 0, 1 o 2 puntos cada uno. Un total de 8 a 10 es tranquilizador, de 5 a 7 es dudoso y pide repetir o alargar el registro, y 4 o menos es una señal de alarma que debe valorar un médico.
Los cinco rasgos son la frecuencia basal, la amplitud de la variabilidad, cuántas veces el trazado cruza su línea basal, las aceleraciones y las desaceleraciones. Los límites que dan 0, 1 o 2 puntos a cada rasgo no coinciden en todos los libros: las fuentes alemanas y las escritas en ruso dan cortes distintos, y no pudimos contrastar ninguna con la tabla original de Fischer de 1976. Por eso esta página no incluye una tabla de puntos por rasgo. Si tu informe da puntos por cada rasgo, quien lo puntuó puede decirte qué versión usó. Todas las versiones coinciden en que de 8 a 10 puntos es tranquilizador.
Las guías alemanas ya han dejado atrás esta puntuación: la guía S3 de 2023 pide leer el registro con la clasificación de la FIGO, que la guía alemana S1 describe como la única puntuación con un consenso amplio. Si tu informe trae una puntuación de Fischer y una categoría FIGO, tu médico se guiará por la categoría FIGO.
Monitoreo computarizado y criterios de Dawes-Redman
Muchos hospitales, sobre todo en el Reino Unido, dejan que un programa lea el registro anteparto con los criterios de Dawes-Redman. El programa revisa el registro con diez criterios. Cuando se cumplen todos, imprime «criterios cumplidos» y el registro puede terminar, a menudo bastante antes de lo previsto. Si a los 60 minutos siguen sin cumplirse, imprime «criterios no cumplidos» y aconseja pedir la opinión de un experto. «No cumplidos» significa que una persona tiene que mirar el registro, no que el bebé esté mal. Estos informes suelen añadir la variación a corto plazo (STV) en milisegundos, que el programa calcula a partir del intervalo entre latidos.
Cómo se hace el monitoreo fetal y cuánto dura
Una prueba sin estrés dura al menos 20 minutos, y la guía alemana fija 30 minutos como mínimo habitual. Cuenta con hasta una hora: si tu bebé duerme, el registro sigue hasta que despierte. No te ponen nada ni te provocan contracciones; de ahí el nombre de prueba sin estrés. Ve al baño antes, come como siempre y llévate algo para entretenerte.
Tomar algo dulce antes es un consejo muy repetido, pero una revisión Cochrane de 2 ensayos con 708 mujeres vio que la glucosa no reducía los resultados no reactivos. En el parto, el NICE recomienda monitoreo continuo a las mujeres con factores de riesgo, como una cesárea anterior, presión alta que necesita medicación, diabetes tipo 1 o 2, diabetes gestacional con medicación, sangrado o signos de infección. Si no los hay, el personal escucha el latido a intervalos, y antes de ir al hospital puedes cronometrar tus contracciones con nuestro contador de contracciones.
¿Cuándo se ofrece el monitoreo fetal?
Depende del país, porque las guías no se ponen de acuerdo sobre si un embarazo sano lo necesita:
- OMS: no recomienda el monitoreo rutinario durante el embarazo para mejorar los resultados de madres y bebés.
- Estados Unidos: el ACOG indica que las pruebas para mujeres con un motivo, como diabetes, presión alta, menos movimientos o un embarazo de más de 42 semanas, suelen empezar entre las semanas 32 y 34.
- Reino Unido: no hay monitoreo anteparto de rutina. El NICE pide que contactes con tu maternidad a cualquier hora si te preocupan los movimientos del bebé a partir de la semana 24, y el NHS explica que comprobarán sus movimientos y su latido.
- Alemania: las normas de control del embarazo solo permiten el monitoreo con una indicación: desde las semanas 26–27 por amenaza de parto prematuro, o desde la 28 por cambios en el latido o sospecha de contracciones prematuras, y lo repiten, entre otros motivos, en gemelos o en embarazos que pasan de la fecha prevista.
- Rusia: las guías clínicas programan un monitoreo cada 2 semanas desde la semana 32.
- Ucrania: la guía nacional sigue a la OMS y no recomienda el monitoreo de rutina.
- Polonia: el estándar de atención perinatal incluye un monitoreo nada más pasar la semana 40, repetido a los 7 días si es normal.
Vivas donde vivas, el monitoreo se ofrece cuando hay un motivo: menos movimientos, sangrado, presión alta, un bebé que mide poco o un embarazo que pasa de la fecha prevista. Nuestra guía de pruebas prenatales lo sitúa junto a todos los demás controles.
Por qué no se recomienda de rutina en un embarazo sano
Una revisión Cochrane de 6 ensayos con 2105 mujeres, todas con embarazos de mayor riesgo, no encontró pruebas claras de que el monitoreo anteparto mejore los resultados de los bebés. Apoyándose en esa falta de beneficio incluso con más riesgo, la OMS recomienda no hacerlo de rutina en embarazos sanos. Un monitoreo innecesario también tiene su coste: la FIGO señala que el registro rutinario al ingresar en sala de partos en mujeres de bajo riesgo se asoció a más cesáreas, sin mejores resultados. La guía alemana de 2023 lo dice sin rodeos: nada de monitoreo anteparto en embarazos de bajo riesgo.
Nada de esto vale cuando algo cambia. Si el bebé se mueve menos, después de una caída o un sangrado, o si sube la presión, el monitoreo es justo la prueba que toca.
Monitoreo en casa y a distancia
Algunos hospitales prestan equipos inalámbricos de monitoreo a mujeres con embarazos de alto riesgo, que hacen el registro en casa y lo envían al hospital para que lo lean. Una revisión de 2026 con 39 estudios y 7240 participantes vio que el monitoreo en casa no era peor que el del hospital, aunque con evidencia de baja certeza. Es atención supervisada por tu hospital. No tiene nada que ver con un Doppler casero comprado por internet, que el NHS desaconseja porque oír un latido no demuestra que el bebé esté bien.
Cuándo llamar al médico o al hospital el mismo día
Llama a tu médico o a tu hospital de inmediato, aunque sea de noche, si: tu bebé se mueve menos de lo habitual o ha cambiado su patrón de movimientos; tienes sangrado vaginal; te sale líquido por la vagina; tienes contracciones regulares y dolorosas antes de la semana 37; o tienes un dolor de barriga fuerte o constante. No esperes al monitoreo que tienes programado ni uses un Doppler casero para decidir. Si el sangrado es abundante o te desmayas, acude a urgencias o pide ayuda de emergencia de inmediato.
Un monitoreo normal describe a tu bebé el día de la prueba, no los días siguientes, así que un cambio en los movimientos siempre necesita una nueva revisión. Nuestra guía sobre los movimientos fetales explica en qué fijarte.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura un monitoreo fetal?
Al menos 20 minutos, y la guía alemana fija 30 minutos como mínimo habitual. Si el bebé duerme y hay pocas aceleraciones, el registro se alarga hasta 40 minutos o más: según la FIGO, el sueño profundo del feto puede durar hasta 50 minutos. Un monitoreo computarizado se detiene en cuanto se cumplen sus criterios, o a los 60 minutos.
¿Cuándo un monitoreo fetal es reactivo?
Cuando la frecuencia cardiaca del bebé sube al menos 2 veces en 20 minutos, cada vez 15 lpm por encima de la basal durante 15 segundos (antes de la semana 32, 10 lpm durante 10 segundos). El ACOG llama tranquilizador a ese resultado: por ahora no indica un problema. Describe el día de la prueba, así que si después cambian los movimientos, coméntalo con tu médico.
¿Qué significa un monitoreo fetal no reactivo?
Que en 40 minutos no hubo suficientes aceleraciones. La causa más común es que el bebé estaba dormido, y algunos medicamentos tienen el mismo efecto. Lo habitual es alargar el registro, despertar al bebé con un estímulo sonoro o hacer otra prueba, como un perfil biofísico. El ACOG señala que también puede indicar que al bebé le falta oxígeno, por eso siempre se comprueba.
¿Qué pasa cuando un monitoreo fetal sale sospechoso?
Para la FIGO, un registro sospechoso carece de al menos un rasgo normal, por ejemplo una basal de 100 a 109 lpm, sin ningún rasgo patológico. La FIGO lo describe como una baja probabilidad de que al bebé le falte oxígeno. Se corrige lo que se pueda, como la postura o la fiebre, y se sigue vigilando o se añade otra prueba. Es motivo para vigilar más de cerca, no una urgencia.
¿El monitoreo fetal mide las contracciones?
La segunda correa sí. Registra los endurecimientos del útero, así que en el papel aparecen contracciones que quizá no notas, incluidas las de Braxton Hicks. La FIGO señala que esta correa muestra con fiabilidad cada cuánto llegan las contracciones, no su fuerza. La prueba sin estrés en sí estudia cómo se comporta el latido del bebé, y no se provoca ninguna contracción.
¿En qué semana se hace el monitoreo fetal?
Solo cuando hay un motivo, y depende del país. El ACOG indica que las pruebas suelen empezar entre las semanas 32 y 34, antes si hay complicaciones. Rusia programa un monitoreo cada 2 semanas desde la semana 32 y Polonia, después de la 40. La OMS, el Reino Unido, Alemania y Ucrania no lo ofrecen de rutina en un embarazo sano.
¿Se puede comer antes de un monitoreo fetal?
Sí, come con normalidad, pero no esperes que una bebida dulce cambie el resultado. Una revisión Cochrane de 2 ensayos con 708 mujeres vio que dar glucosa antes de la prueba no reducía los resultados no reactivos. Lo que sí ayuda es un estímulo de sonido o vibración: en 12 ensayos redujo los resultados no reactivos y acortó la prueba.
El monitoreo fetal, en resumen
El monitoreo fetal imprime el latido del bebé sobre la línea de las contracciones. Se lee por cuatro rasgos: una basal de 110 a 160 lpm, una variabilidad de 5 a 25 lpm, las aceleraciones y las desaceleraciones, que importan por su forma y su momento. La prueba sin estrés es reactiva con 2 aceleraciones en 20 minutos; un bebé dormido es el motivo habitual de que no lo sea. Una puntuación de Fischer de 8 a 10 es tranquilizadora. La OMS no recomienda el monitoreo rutinario en un embarazo sano, pero menos movimientos siempre piden una revisión el mismo día.
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Fuentes
- Ayres-de-Campos y cols., consenso de la FIGO sobre monitorización fetal intraparto: cardiotocografía (2015)
- NICE NG229 — Monitorización fetal durante el parto: recomendaciones
- ACOG — Pruebas especiales para vigilar el bienestar fetal
- Fischer, Stude y Brandt, Zeitschrift für Geburtshilfe und Perinatologie, 1976 — Propuesta para valorar el cardiotocograma anteparto
- Ultrasound in Obstetrics & Gynecology, 2025 — Evaluación del monitoreo fetal anteparto computarizado: algoritmo de Dawes-Redman a término
- Grivell y cols., revisión Cochrane, 2015 — Cardiotocografía anteparto para la evaluación fetal
- Tan y Sabapathy, revisión Cochrane, 2012 — Administración de glucosa a la madre para facilitar las pruebas de bienestar fetal
- Tan y cols., revisión Cochrane, 2013 — Estimulación vibroacústica fetal para facilitar las pruebas de bienestar fetal
- PLOS Digital Health, 2026 — Cardiotocografía a distancia en casa: revisión sistemática y metaanálisis
- OMS — Recomendaciones sobre atención prenatal para una experiencia positiva del embarazo (2016), recomendación B.2.3
- NICE NG201 — Atención prenatal: recomendaciones
- DGGG, DEGUM, OEGGG y SGGG, guía S3 015/089 — Vigilancia fetal en el embarazo (2023)
- DGGG, guía S1 015/036 — Uso de la cardiotocografía en el embarazo y el parto
- G-BA — Mutterschafts-Richtlinie, anexo II: indicaciones de la cardiotocografía
- Ministerio de Sanidad de Rusia — Recomendaciones clínicas «Embarazo normal» (2023)
- Ministerio de Sanidad de Ucrania — Guía clínica «Embarazo normal» (2022)
- Polonia — Estándar de organización de la atención perinatal, Dziennik Ustaw 2026, posición 1140
- NHS — Los movimientos de tu bebé
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