El calendario del control prenatal

Cambios en tu cuerpo en la semana 28 — la consulta a partir de la cual las citas se hacen quincenales

Las consultas prenatales son cortas, están separadas por semanas y llegan sin orden del día. Te dan una hora y un sitio. Qué ocurre exactamente dentro de la consulta, y qué se supone que tienes que sacar de ese rato, te toca averiguarlo sobre la marcha.

Cada una tiene su función, y esas funciones cambian conforme avanza el embarazo. Esta guía recorre el calendario desde la primera consulta hasta la semana 41: qué se revisa en cada una, qué se habla, qué resultados llevan a una cita más y qué conviene preguntar mientras estás allí.

La respuesta corta: la OMS recomienda un mínimo de ocho contactos. El calendario británico, más detallado, son al menos 10 consultas en un primer embarazo, alrededor de las semanas 8–12, 16, 25, 28, 31, 34, 36, 38, 40 y 41, más ecografías en las semanas 11–14 y 18–21. En un segundo embarazo o posterior son al menos 7. En todas se toma la presión arterial y se hace un análisis de orina — este último busca una infección urinaria, que en el embarazo se trata incluso sin síntomas; desde la semana 24 también se mide la altura uterina.

La lógica que hay debajo del calendario

Las consultas no están repartidas de forma uniforme, y esa irregularidad dice qué se está vigilando en cada tramo. El primer trimestre va cargado de pruebas de tamizaje con plazos rígidos. El segundo es tranquilo: una consulta en la semana 16, una ecografía, y después un hueco. El tercero es denso, porque es cuando aparecen la preeclampsia y los problemas de crecimiento.

📅 Cómo cambia la frecuencia

Semanas 8–12: la primera consulta

La consulta más larga que vas a tener, en general alrededor de una hora. Deja preparado todo lo que viene después, y por eso conviene llegar con las fechas claras y con tu historia clínica fresca en la cabeza.

Qué se hace: talla, peso e IMC; presión arterial; una muestra de orina; la primera tanda de análisis de sangre; tu historia médica, obstétrica y familiar; y preguntas sobre salud mental, situación en casa, tabaco, alcohol y medicación. Te abren la cartilla del embarazo y te explican cada prueba de tamizaje para que decidas cuáles aceptas.

Qué preguntar: qué pruebas tienen fecha límite, cuándo llegan los resultados, a quién llamar fuera del horario de consulta y si hay que revisar alguno de tus medicamentos habituales. Si tomas cualquier cosa — suplementos incluidos — lleva las cajas en lugar de los nombres de memoria.

Ve pronto, no justo a tiempo. El estudio de las hemoglobinopatías funciona mejor antes de la semana 10, y el tamizaje combinado no puede hacerse después de la semana 14 de ninguna manera. Una primera consulta en la semana 11 deja muy poco margen si algo hay que reprogramar.

Semanas 11–14: la primera ecografía

Esta ecografía data el embarazo con más precisión que la fecha de tu última regla, cuenta cuántos bebés hay, comprueba el latido y mira dónde se ha implantado la placenta. Junto con una analítica se convierte en el tamizaje del primer trimestre.

Qué preguntar: cuál es ahora tu fecha probable de parto y si ha cambiado, y — si aceptaste el tamizaje — cuándo y cómo vas a recibir el resultado. Pregunta qué pasa si el resultado indica una probabilidad más alta antes de estar en esa situación, y no después.

Semana 16: resultados y hierro

Una consulta corta. Presión arterial, orina y los resultados de los primeros análisis. Si hay anemia, aquí es donde suele empezarse el hierro; si tu grupo sanguíneo es Rh negativo, aquí te explican cómo será la anti-D en la segunda mitad del embarazo.

Qué preguntar: tus cifras concretas de hemoglobina y ferritina, no «los análisis están bien». Son los valores de partida con los que se comparará todo lo que venga después, y sin ellos el análisis repetido de la semana 28 pierde sentido.

Semanas 18–21: la ecografía morfológica

El examen detallado de la anatomía del bebé — cerebro, corazón, columna, riñones, extremidades, pared abdominal — más la posición de la placenta. Dura más que la primera ecografía y quien la hace se queda callado mientras trabaja: es normal.

Qué preguntar: dónde está exactamente la placenta y si hay que volver a comprobarlo más adelante. Una placenta de inserción baja en la semana 20 suele subir a medida que crece el útero, pero es el hallazgo de esta ecografía que con más fiabilidad genera otra cita.

Semana 24: empiezan las mediciones

Desde esta consulta se mide con una cinta la distancia entre el pubis y la parte alta del útero, y la cifra se traslada a una gráfica en lugar de valorarse suelta. Una sola medida dice poco; la verdadera prueba es la forma de la curva a lo largo de tres o cuatro consultas.

A partir de aquí también te preguntarán por los movimientos del bebé en cada cita. Nuestra guía sobre los movimientos fetales explica qué observar entre consultas y por qué «hoy el bebé está tranquilo» no es motivo para esperar.

Semana 28: la consulta que cambia el ritmo

La más cargada después de la primera, y el momento en que el calendario se aprieta a una cita cada dos semanas.

Qué se hace: un segundo hemograma completo, porque la anemia aparece con frecuencia en la segunda mitad del embarazo; una búsqueda de anticuerpos irregulares; inmunoglobulina anti-D si eres Rh negativa; y, si tienes algún factor de riesgo, los resultados de la prueba de tolerancia a la glucosa hecha entre las semanas 24 y 28.

Qué preguntar: si tu hemoglobina ha bajado respecto al principio y si eso hay que tratarlo, y — si eres Rh negativa — cuándo toca la segunda dosis de anti-D, porque eso depende de la pauta que use tu hospital.

Semanas 31 y 34

La consulta de la semana 31 se ofrece solo a quienes son madres por primera vez. Las dos cubren presión arterial, orina y altura uterina, y en la semana 34 es donde suele hablarse en serio del parto: analgesia, dónde piensas dar a luz y qué quieres que ocurra en la primera hora después.

Esa conversación sale mejor cuando la has pensado antes y no dentro de la consulta. Nuestro plan de parto recoge las decisiones que conviene tomar con tiempo, y la maleta para el parto es la otra cosa que en la semana 34 es mucho más fácil que en la 39.

Semana 36: cómo está colocado

La posición del bebé se palpa a través del abdomen. A estas alturas la mayoría están cabeza abajo; si el tuyo viene de nalgas, se confirma con una ecografía y se abre una conversación sobre girarlo manualmente, programar una cesárea o un parto vaginal de nalgas, según lo que ofrezca tu hospital.

Qué preguntar: si viene de nalgas, cuánto tiempo hay antes de tener que decidir. Casi siempre hay más margen del que la consulta da a entender, y saberlo quita la presión de resolverlo en el momento.

Semanas 38, 40 y 41

Los mismos controles, más a menudo. En la semana 40 la conversación pasa a qué hacer si el embarazo continúa; en la 41 suele ofrecerse el despegamiento de membranas y se habla de la inducción y se programa.

A estas alturas ya reconocerás lo que buscan las consultas. Nuestra guía sobre las señales de parto cuenta qué vigilar entre ellas, y el contador de contracciones aplica la regla 5-1-1 cuando empiecen.

Qué llevar, siempre

Cuándo llamar entre consultas

Llama a tu médico o al hospital el mismo día si: después de la semana 24 los movimientos del bebé se han reducido o han cambiado, tienes cualquier sangrado vaginal, notas una salida o un goteo de líquido, tienes dolor abdominal intenso o de un solo lado, dolor de cabeza fuerte con alteraciones de la visión, hinchazón repentina de la cara y las manos, o fiebre. Nada de esto debe esperar a la siguiente cita programada.

Los huecos de este calendario dan por hecho que vas a llamar. Cuatro semanas entre consultas en el segundo trimestre son mucho tiempo para que algo cambie, y el sistema está construido esperando que contactes en lugar de esperar. Los servicios de urgencias de maternidad están atendidos las 24 horas exactamente para esto.

Preguntas frecuentes

¿Cuántas consultas prenatales voy a tener?

La OMS recomienda un mínimo de ocho contactos a lo largo del embarazo. El sistema británico ofrece al menos 10 en un primer embarazo y al menos 7 si ya has dado a luz. El esquema tradicional estadounidense llega a 12–14 consultas, aunque el consenso clínico de ACOG de 2025 sustituyó el calendario fijo por uno adaptado a cada embarazo. Cualquiera de estos esquemas se amplía si aparece algo que vigilar.

¿Cuándo es la primera consulta del embarazo?

Normalmente entre las semanas 8 y 12, y cuanto antes mejor: varias de las pruebas de tamizaje tienen fecha límite. Es la consulta más larga de todo el embarazo, alrededor de una hora, porque cubre tu historia clínica completa, las medidas de partida, la primera tanda de análisis de sangre y la explicación de cada prueba que te van a ofrecer.

¿Qué se hace en la consulta de la semana 16?

Presión arterial, análisis de orina y la conversación sobre los resultados de los primeros análisis y del tamizaje del primer trimestre. Si esos análisis mostraron anemia, aquí es donde suele empezarse el hierro. En un embarazo sin complicaciones no hay ecografía en la semana 16: la siguiente es la morfológica, entre las semanas 18 y 21.

¿Por qué las consultas se juntan al final?

Porque las complicaciones del final del embarazo — preeclampsia, restricción del crecimiento, cambios en la posición del bebé — se desarrollan en días, no en meses, y casi ninguna avisa. Los controles cada dos semanas desde la 28 y cada semana desde la 36 existen para que una presión arterial que sube o una curva de crecimiento que se aplana se vean mientras todavía hay margen para actuar.

¿Puede acompañarme mi pareja a las consultas?

Casi siempre, aunque cada hospital pone sus propios límites sobre el número de acompañantes y sobre si pueden entrar niños. Merece la pena ir con alguien a las consultas en las que se habla de muchas cosas a la vez — la primera, la ecografía morfológica y la conversación sobre el parto de la semana 34 —, sencillamente porque dos personas recuerdan más que una.

¿Qué hago si me pierdo una consulta?

Llama y pide otra cita, diciendo cuál te has perdido. La mayoría se pueden mover una o dos semanas sin consecuencias, pero unas pocas tienen plazo: el tamizaje combinado solo puede hacerse entre las semanas 11 y 14 y no después, y la ventana de la ecografía morfológica se cierra en la semana 21. Perder una de esas cambia las opciones que te quedan, así que esas llamadas no conviene aplazarlas.

¿Quién lleva el control del embarazo?

Depende del país. En unos sistemas el embarazo sin complicaciones lo lleva personal de enfermería especializado en maternidad y el médico interviene solo cuando hace falta; en otros el médico lo lleva de principio a fin. Para un embarazo de bajo riesgo ninguno de los dos modelos es más seguro: lo que importa es que alguien vea las mismas cifras a lo largo del tiempo.

¿Qué es el despegamiento de membranas y cuándo se ofrece?

Es una maniobra que se hace durante un tacto vaginal y que suele ofrecerse a partir de la semana 41: con un dedo se separan las membranas de la pared del útero, lo que libera prostaglandinas y puede desencadenar el parto. Resulta molesto más que doloroso, después puede haber un manchado leve y contracciones irregulares, y se puede rechazar sin perder ninguna otra opción.

El calendario del control prenatal — en resumen

Un primer embarazo supone al menos ocho o diez consultas y dos ecografías de rutina; en un segundo son menos. La primera consulta, entre las semanas 8 y 12, es la más larga y deja montado todo lo que viene después. El primer trimestre está lleno de pruebas con plazos rígidos, el segundo es tranquilo salvo por la ecografía morfológica, y el tercero es denso porque es cuando aparecen la preeclampsia y los problemas de crecimiento. Las citas van cada mes hasta la semana 28, cada dos semanas hasta la 36 y cada semana después. La presión arterial y la orina se comprueban siempre, la altura uterina desde la semana 24 y la posición del bebé desde alrededor de la 36. Y lo que saques de cada consulta depende sobre todo de si has llegado con las preguntas escritas y con tus propias cifras en la mano.

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Fuentes

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