El embarazo tiene un calendario que nadie te entrega en una sola hoja. Primero la fecha de la primera consulta, luego el volante de la ecografía, luego el papel de los análisis y, hacia la semana 24, un vaso de agua azucarada del que no sabías nada. Cada pieza llega por separado, y por eso el conjunto parece más caótico de lo que es.
Caos no hay. El calendario de pruebas es una secuencia de comprobaciones, cada una colocada en la semana en la que funciona mejor, y casi todas buscan algo concreto que se puede tratar o vigilar. Aquí está ese orden entero en un mismo sitio: qué semana, qué prueba, qué busca de verdad y qué resultados significan una consulta más y no una mala noticia.
La respuesta corta: la OMS recomienda un mínimo de ocho consultas durante el embarazo y dos ecografías de rutina, la primera entre las semanas 11 y 14 y la morfológica entre las semanas 18 y 21. Los análisis de sangre se sacan en la primera consulta, otra vez alrededor de la semana 28 y siempre que un síntoma lo pida. La prueba de tolerancia a la glucosa se ofrece entre las semanas 24 y 28. Y en todas las consultas, sin excepción, se miden la presión arterial y la orina.
Todo el calendario en una página
El mínimo sobre el que se apoyan casi todos los protocolos nacionales lo fija la OMS: ocho contactos, el primero antes de la semana 12 y después en las semanas 20, 26, 30, 34, 36, 38 y 40. Esa recomendación de 2016 sustituyó al esquema anterior de cuatro consultas porque ocho contactos reducen la mortalidad perinatal hasta 8 casos por cada 1000 nacimientos frente a cuatro.
La tabla de abajo muestra una versión más detallada, la del protocolo británico del NHS, que es el más publicado al detalle de los calendarios nacionales. Tu médico sigue su propio plan y las fechas se mueven una semana o dos, pero la secuencia y la lógica son las mismas en todas partes.
| Semana | Cita | Qué pasa |
|---|---|---|
| 8–12 | Primera consulta | La consulta más larga, alrededor de una hora. Historia clínica, talla y peso, presión arterial, orina y la primera tanda de análisis de sangre. Te explican los tamizajes y decides a cuáles te acoges. |
| Antes de la 10 | Análisis de hemoglobinopatías | Análisis de sangre para anemia falciforme y talasemia. Se hace pronto para que dé tiempo a estudiar también al padre del bebé si tu resultado es positivo. |
| 11–14 | Primera ecografía + tamizaje | Ajusta la fecha, cuenta cuántos bebés hay y comprueba el latido. Junto con un análisis de sangre forma el tamizaje combinado de los síndromes de Down, Edwards y Patau. |
| 14–20 | Triple o cuádruple test | Solo si no dio tiempo a hacer el tamizaje combinado: un análisis de sangre que estima el riesgo de síndrome de Down. |
| 16 | Consulta médica | Presión arterial, orina y la conversación sobre los resultados de los primeros análisis y del tamizaje del primer trimestre. |
| 16–32 | Vacuna de la tos ferina | Normalmente en la semana 20, y desde la 16 es posible. Los anticuerpos atraviesan la placenta y protegen al bebé en sus primeras semanas de vida. |
| 18–21 | Ecografía morfológica | La exploración detallada. Se revisan el cerebro, el corazón, la columna, los riñones, las extremidades y el abdomen del bebé, y también dónde está la placenta. |
| 24 | Empieza la altura uterina | Desde esta semana, en cada consulta se mide con cinta la altura del útero y se anota en la gráfica de crecimiento. |
| 24–28 | Prueba de glucosa | Análisis en ayunas, una solución azucarada y una segunda extracción dos horas después. Se busca diabetes gestacional. |
| 28 | Segunda tanda de análisis + anti-D | Hemograma para descartar anemia y análisis de anticuerpos. Si tu sangre es Rh negativa, desde la semana 28 se ofrece la inmunoglobulina anti-D. |
| 30–34 | Consultas médicas | Las comprobaciones habituales, los resultados de los análisis de la semana 28 y la conversación sobre el parto, la analgesia y lo que tú prefieres. |
| 36 | Comprobación de la posición | Se palpa la posición del bebé. Si está de nalgas, se confirma con ecografía y se habla de qué hacer a partir de ahí. |
| 38, 40, 41 | Últimas consultas | Las comprobaciones habituales. En la semana 41 se habla de la inducción del parto. |
Si buscas la versión con las preguntas que conviene hacer en cada cita, eso está en nuestro calendario de citas médicas. Para saber en qué semana estás ahora mismo, la calculadora del embarazo convierte una fecha en semanas, y la guía semana a semana cuenta qué pasa en cada una.
Tamizaje o diagnóstico: la diferencia que más importa
Casi todo lo que se ofrece de rutina es tamizaje, y el tamizaje hace algo más estrecho de lo que casi todo el mundo espera. Estima una probabilidad. Reparte los embarazos en un grupo de riesgo más alto y otro de riesgo más bajo, y se equivoca en las dos direcciones con una frecuencia conocida de antemano.
Una prueba diagnóstica cierra la pregunta porque analiza el embarazo en sí: tejido de la placenta en la biopsia de vellosidades coriónicas, líquido amniótico en la amniocentesis. Esa certeza tiene un precio: las dos son invasivas y llevan un pequeño riesgo de pérdida gestacional, así que no se hacen «por si acaso».
«Riesgo alto» no es un diagnóstico. Un resultado de tamizaje de 1 entre 150 significa que, de 150 embarazos con ese mismo resultado, 149 no tienen la alteración. Es el motivo para ofrecerte la siguiente prueba, y el momento en el que te corresponden tiempo, información por escrito y una conversación con alguien que se dedica a esto a diario. No es una decisión que se tome en un pasillo.
Lo que se hace en todas y cada una de las consultas
Por debajo de las pruebas que cambian de semana en semana hay tres comprobaciones que se repiten siempre. Existen para atrapar complicaciones que avanzan sin dar ningún síntoma.
🩺 Las tres comprobaciones fijas
- Presión arterial: el tamizaje básico de la preeclampsia, que normalmente no da ningún síntoma hasta que ya está avanzada.
- Análisis de orina: la proteína en la orina junto con la presión alta convierte una sospecha en un diagnóstico, y de paso se detectan las infecciones urinarias, que en el embarazo se tratan deprisa.
- Altura uterina desde la semana 24: una medida con cinta desde el pubis hasta el borde superior del útero, anotada en una gráfica. Una curva que se aplana es motivo para pedir una ecografía de crecimiento.
Desde alrededor de la semana 24 te van a preguntar en cada consulta por los movimientos del bebé. No es un trámite: un cambio en el patrón habitual es uno de los pocos avisos que el bebé puede dar. Nuestra guía de movimientos fetales explica qué vigilar entre una consulta y la siguiente.
Los análisis de sangre y qué buscan
En la primera consulta se sacan varios tubos de una vez. Comprueban a la vez varias cosas que no tienen nada que ver entre sí, y todas se manejan mejor cuando se encuentran pronto.
- Grupo sanguíneo y factor Rh: si tu sangre es Rh negativa y la del bebé positiva, la inmunoglobulina anti-D evita que tu sistema inmunitario reaccione en este embarazo y en los siguientes.
- Hemograma completo: la anemia del embarazo es frecuente y se trata con hierro; el análisis se repite en la semana 28.
- Hepatitis B, VIH y sífilis: las tres pueden pasar al bebé y las tres tienen tratamiento que reduce mucho ese riesgo. Justo por eso se ofrecen a todo el mundo y no solo a grupos de riesgo.
- Inmunidad frente a la rubéola: todavía forma parte de la analítica en muchos países, aunque Inglaterra dejó de hacer el tamizaje sistemático de la rubéola el 1 de abril de 2016, porque la cobertura de la vacuna triple vírica hace muy improbable el contacto con el virus durante el embarazo. Donde se sigue haciendo, no cambia nada durante el embarazo: indica si conviene vacunarse después del parto.
- Hemoglobinopatías: alteraciones hereditarias que se estudian antes de la semana 10 para que dé tiempo a estudiar también al padre del bebé.
Lee lo que te toca a ti
Cada página entra más a fondo de lo que permite una fila de la tabla: qué mide exactamente la prueba, qué significan las cifras del informe y qué pasa cuando un resultado se sale de lo esperado.
Cómo sacarle más partido a la consulta
Las consultas son cortas, y las que más sirven son aquellas a las que llegas preparada. Hay tres cosas que cambian el resultado de forma clara:
Escribe las preguntas antes. Cualquier profesional ha tenido esa conversación en la que la pregunta importante aparece justo cuando la paciente ya se está poniendo el abrigo. Una nota en el teléfono no cuesta nada y cambia lo que da tiempo a hablar.
Lleva tus propias cifras. Si te has tomado la presión arterial en casa, has llevado un diario de síntomas o te has hecho una ecografía en una clínica privada, lleva los registros y no los recuerdos. Una serie de datos dice cosas que una sola medida no puede decir.
Pregunta qué significa el resultado para la próxima cita. La pregunta «¿esto se va a volver a comprobar, y cuándo?» convierte una cifra incomprensible en un plan. La mayoría de los resultados que salen en el límite se manejan repitiendo la prueba, y saberlo quita gran parte de la angustia que arrastra la palabra «límite».
Cuándo no se puede esperar a la próxima consulta
Consulta a tu médico o al hospital el mismo día si tienes: sangrado vaginal, pérdida o rotura de líquido amniótico, dolor abdominal fuerte o de un solo lado, dolor de cabeza intenso con cambios en la visión, hinchazón repentina de cara y manos, fiebre o, después de la semana 24, si los movimientos del bebé se han reducido o han cambiado. No esperes a la cita que tenías ni esperes a mañana.
El calendario de esta página está pensado para un embarazo que va bien. Tiene huecos a propósito —hasta cuatro semanas entre consultas en el segundo trimestre— y esos huecos dan por hecho que vas a llamar si algo cambia. Las maternidades están abiertas las 24 horas exactamente para eso, y allí nadie considera una pérdida de tiempo una llamada que acaba siendo una falsa alarma.
- Menos movimientos o movimientos distintos después de la semana 24: el mismo día, siempre. No esperes a mañana y no intentes primero «despertar» al bebé.
- Dolor de cabeza intenso, moscas en la visión o hinchazón repentina: puede ser una preeclampsia que aparece entre dos consultas.
- Cualquier sangrado vaginal: siempre se valora, por poco que parezca.
- Pérdida de líquido: puede ser una rotura de la bolsa, y eso importa especialmente antes de la semana 37.
- Vómitos continuos o escozor al orinar: las infecciones y la deshidratación se tratan rápido y fácil si se consultan pronto.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas ecografías se hacen en el embarazo?
Las de rutina suelen ser dos: la primera entre las semanas 11 y 14 y la morfológica entre las semanas 18 y 21. Se añaden más si hay un motivo: embarazo gemelar, placenta baja, sangrado, dudas sobre el crecimiento o complicaciones en un embarazo anterior. Las clínicas privadas ofrecen ecografías con más frecuencia, pero en un embarazo sin complicaciones las ecografías de más no mejoran el resultado y no entran en ningún programa nacional.
¿Cuántas consultas voy a tener durante el embarazo?
La OMS recomienda un mínimo de ocho contactos: el primero antes de la semana 12 y después en las semanas 20, 26, 30, 34, 36, 38 y 40. El plan concreto depende del país y de tu situación: en un primer embarazo suelen ser más consultas, y se juntan al final, cada dos semanas después de la 28 y cada semana después de la 36.
¿En qué se diferencia un tamizaje de una prueba diagnóstica?
El tamizaje estima una probabilidad. Reparte los embarazos en grupos de riesgo más alto y más bajo, y se equivoca en las dos direcciones con una frecuencia conocida, así que un «riesgo alto» no es un diagnóstico. Una prueba diagnóstica (la biopsia de vellosidades coriónicas o la amniocentesis) analiza el propio embarazo y da una respuesta cerrada, pero es invasiva y tiene un pequeño riesgo de pérdida gestacional. Casi todo lo que se ofrece de rutina es tamizaje.
¿Qué pruebas son obligatorias?
Ninguna. Todas las pruebas se ofrecen, y puedes aceptar unas y rechazar otras: casi todo el mundo acepta los análisis de infecciones y las ecografías, y se piensa más el tamizaje genético. Rechazar una prueba queda anotado en la historia y no cambia el resto del seguimiento. Lo único que sale mal es aceptar por inercia, sin entender qué se está midiendo, porque después el resultado es mucho más difícil de interpretar.
¿Qué se hace en cada consulta?
Se mide la presión arterial y se analiza la orina: juntas son el tamizaje básico de la preeclampsia. Desde la semana 24 se mide con cinta la altura uterina y se anota en una gráfica de crecimiento. Desde más o menos esa misma semana te preguntarán en cada consulta por los movimientos del bebé, y al final comprobarán su posición.
¿Cuándo se hace la prueba de tolerancia a la glucosa?
Entre las semanas 24 y 28, que es cuando las hormonas de la placenta llegan a su pico y la diabetes gestacional se hace visible. Si la tuviste en un embarazo anterior, la prueba suele adelantarse mucho, a menudo a la primera consulta, y se repite entre las semanas 24 y 28 si la primera salió normal.
¿Puedo ir acompañada a la ecografía?
Normalmente sí, aunque cada centro fija sus propias normas sobre cuántas personas pueden entrar y sobre los niños. La ecografía morfológica es una exploración detallada y la persona que la hace se queda callada mientras se concentra: eso es normal y no es señal de que pase nada. Y si prefieres ir sola justo a esa, también es una decisión perfectamente razonable.
¿Qué llevo a la consulta?
La cartilla del embarazo o la app, la muestra de orina si te la han pedido, la lista de los medicamentos y suplementos que tomas y las preguntas que se te ocurrieron a las tres de la madrugada, porque si no las llevas escritas se te olvidan. Si te tomas la presión arterial en casa, lleva los registros: una serie de varias semanas le dice a tu médico mucho más que una sola medida en la consulta.
Las pruebas del embarazo, en resumen
Un embarazo sin complicaciones supone al menos ocho consultas, dos ecografías de rutina y varias tandas de análisis repartidas por nueve meses y concentradas al final. La primera ecografía, entre las semanas 11 y 14, ajusta la fecha y, junto con un análisis de sangre, forma el tamizaje combinado. La ecografía morfológica de las semanas 18 a 21 revisa a fondo la anatomía del bebé. Los análisis de la primera consulta comprueban el grupo sanguíneo, la anemia y tres infecciones que en el embarazo tienen tratamiento, y se repiten en la semana 28. La prueba de glucosa de las semanas 24 a 28 busca diabetes gestacional. Por debajo de todo eso, en cada consulta se miden la presión arterial y la orina, porque la preeclampsia casi no avisa por sí sola. Cada prueba se ofrece, no se impone, y casi todo lo que aparece en esta lista es tamizaje y no diagnóstico.
Dentro de Baby Novum: el calendario marca ecografías, consultas médicas y análisis y envía avisos; el registro de ecografías guarda las medidas de cada exploración y la foto del informe y dibuja la curva de crecimiento con los percentiles de la OMS y de INTERGROWTH-21st; los registros de presión arterial y de análisis mantienen esa serie de datos que el médico quiere ver. Todo se queda en tu teléfono: no hay cuenta ni servidor.
Fuentes
- NHS — Las consultas del control prenatal
- NHS — Las pruebas de tamizaje en el embarazo
- ACOG Clinical Consensus n.º 8, 2025 — Control prenatal adaptado a cada embarazo
- OMS, 2016 — Recomendaciones sobre atención prenatal
- OMS, 2016 — Ocho contactos prenatales: el calendario recomendado
- NHS — Vacunación contra la tos ferina en el embarazo
- NICE TA156 — Profilaxis prenatal sistemática con anti-D en mujeres Rh D negativas
- Comité Nacional de Cribado del Reino Unido, 2016 — Fin del tamizaje de susceptibilidad a la rubéola en el embarazo