Llorar con un anuncio de la tele y reírte después por haber llorado es una parte reconocible del embarazo y no es de lo que va esta página. Esta página va de la diferencia entre eso y algo más silencioso, que es más fácil de pasar por alto justo porque hace menos ruido.
La respuesta corta: la labilidad emocional —vaivenes dentro de un mismo día, llanto fácil, irritabilidad, giros bruscos— es normal y la empujan un estrógeno y una progesterona altísimos sobre un fondo de agotamiento y un cambio vital enorme. Lo que no es normal es un ánimo que deja de moverse: bajo la mayor parte del día, la mayoría de los días, durante dos semanas o más, con pérdida de interés en lo que normalmente disfrutas. La prueba es la duración, no la intensidad. Los pensamientos de hacerte daño exigen una llamada el mismo día.
Por qué ocurre
El estrógeno y la progesterona alcanzan en el embarazo concentraciones que no tienen equivalente en la vida corriente, y los dos son neuroactivos: actúan directamente sobre los sistemas que regulan el ánimo, el sueño y la respuesta al estrés. Solo con eso ya habría volatilidad emocional.
Y luego se suma todo lo demás. El sueño está roto desde el primer trimestre. Las náuseas hacen que comas de forma irregular, y comer irregular desestabiliza el ánimo por sí solo. El cuerpo cambia de maneras que no siempre gustan. El trabajo sigue. Y se acerca un acontecimiento grande, irreversible y no del todo controlable, que además se espera que describas como ilusionante.
Dónde está la línea
| Cambios de humor | Merece contarse | |
|---|---|---|
| Movimiento | Cambia a lo largo del día: bajón y luego bien | Plano casi todo el día, casi todos los días, dos semanas o más |
| Placer | Sigues disfrutando de lo que disfrutabas | Nada da placer, ni siquiera lo que siempre lo dio |
| Cómo te ves | Te frustra estar tan emocional | Inútil, culpable, un fracaso, una carga para los demás |
| Vida diaria | Igual que siempre | Te aíslas, faltas a citas, no llegas al trabajo ni a la casa |
| El futuro | Te da ansiedad | No consigues imaginarlo, o no quieres estar ahí para verlo |
| Sueño | Roto por la barriga, la vejiga, el reflujo | Despertarte muy pronto sin poder volver a dormir, con el ánimo plano |
El factor de confusión es que la mitad de la columna derecha tiene una explicación inocente en el embarazo: mal sueño, poca energía, cambios de apetito. Por eso los marcadores útiles son los que el embarazo no explica: la pérdida de placer, la culpa hacia una misma y la incapacidad de imaginar el futuro.
Llama el mismo día si: tienes pensamientos de hacerte daño; sientes que no puedes mantenerte a salvo; tienes pensamientos sobre hacerle daño al bebé que no te resultan indeseados ni intrusivos; o te sientes confusa, inusualmente eufórica o agitada, u oyes o ves cosas que los demás no perciben. Fuera del horario habitual, acude a urgencias de maternidad o a los servicios de emergencia. Todo esto lo trata como urgente quien te atienda, y nada de ello se recibe con juicios.
Qué ayuda
- Dilo con una frase que traigas preparada. «No creo que esto sean solo las hormonas» basta, y es justo la frase que se evapora en la consulta si no la llevas escrita.
- Protege primero el sueño y las comidas: los dos desestabilizan el ánimo, y los dos son más arreglables que las hormonas.
- Muévete a diario, aunque sea poco. La actividad física tiene evidencia real en la depresión leve y moderada y es segura en un embarazo sin complicaciones.
- Cuéntaselo a una persona que no sea sanitaria. El aislamiento es lo que hace más pesado todo esto, y el embarazo aísla muchísimo para ser algo tan público.
- No dejes la medicación que ya tomabas por estar embarazada: pregunta antes. Mira la página de la ansiedad.
Cambios de humor en el embarazo — en resumen
Un estrógeno y una progesterona altísimos actúan directamente sobre los sistemas cerebrales que regulan el ánimo, y llegan acompañados de sueño roto, comidas irregulares, un cuerpo que cambia y un acontecimiento vital enorme e irreversible: por eso el llanto fácil, la irritabilidad y los vaivenes dentro de un mismo día son corrientes. La línea que los separa de la depresión prenatal es la duración y no la intensidad: un ánimo bajo persistente la mayor parte del día, la mayoría de los días, durante dos semanas o más, con pérdida de interés o de placer en lo que normalmente se disfruta. Como el mal sueño, la poca energía y los cambios de apetito tienen explicaciones inocentes en el embarazo, los marcadores que más información aportan son los que el embarazo no explica: la anhedonia, la culpa hacia una misma y no poder imaginar el futuro. La depresión prenatal es frecuente, se detecta poco, tiene tratamiento, y tratarla en el embarazo también importa para el posparto. Contarlo lleva a una conversación y a un cuestionario, no a un juicio sobre tu maternidad. Los pensamientos de hacerte daño, o los pensamientos sobre el bebé que no te resulten indeseados, exigen una llamada el mismo día.
Dentro de Baby Novum: el registro diario anota juntos el ánimo, el sueño y la energía, y la app incluye el cuestionario EPDS con un recordatorio para repetirlo. «¿Ha sido todos los días o algunos días?» es la pregunta que decide lo que pasa después, y seis semanas de entradas la responden como es debido. Cifrado en el dispositivo, sin cuenta y sin copia en ningún servidor.
Preguntas frecuentes
¿Por qué tengo las emociones descontroladas en el embarazo?
El estrógeno y la progesterona suben a niveles que no existen fuera del embarazo, y los dos actúan sobre los sistemas cerebrales que regulan el estado de ánimo. Y encima: agotamiento, náuseas, sueño roto, un cuerpo que cambia y un cambio vital enorme que hay que digerir mientras sigues con tu vida normal. Estar llorosa, irritable y saltar de la alegría al miedo son cosas corrientes en esa combinación.
¿Cuál es la diferencia entre cambios de humor y depresión?
El movimiento. Los cambios de humor se mueven: arriba por la mañana, hundida por la tarde, riéndote por la noche. La depresión se queda quieta: un ánimo bajo persistente la mayor parte del día, la mayoría de los días, durante dos semanas o más, con pérdida de interés o de placer en cosas que normalmente disfrutas. La intensidad no es la prueba. Se puede llorar veinte minutos y estar bien, y se puede sentir un vacío plano durante un mes y estar gravemente enferma.
¿Es frecuente la depresión durante el embarazo?
Sí, y se detecta poco por el mismo motivo que la ansiedad prenatal: los síntomas se solapan con los del embarazo normal —mal sueño, poca energía, cambios de apetito— y la expectativa de que el embarazo es una etapa feliz hace que las mujeres editen lo que cuentan. La depresión prenatal tiene tratamiento, y tratarla durante el embarazo también importa para el posparto.
¿Qué pasa si le digo a mi médico que lo estoy pasando mal?
Una conversación, normalmente un cuestionario corto como el EPDS, y una charla sobre las opciones: terapia, apoyo y, cuando corresponde, medicación. Forma parte del control del embarazo normal, no es un acontecimiento excepcional. No pone en marcha ninguna valoración de tu capacidad para ser madre. A los profesionales les preocupan bastante más las mujeres que no dicen nada.
¿Cuándo un cambio de ánimo es una urgencia?
Pensamientos de hacerte daño, sentir que no puedes mantenerte a salvo, o pensamientos sobre hacerle daño al bebé que no te resulten indeseados ni intrusivos: eso exige una llamada el mismo día, y fuera del horario habitual, acudir a urgencias de maternidad o a los servicios de emergencia. También es urgente sentirte confusa, inusualmente eufórica o agitada, oír o ver cosas que los demás no perciben, o tener ideas que a los demás les resulten extrañas: eso hay que valorarlo rápido.
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